Que la Riqueza del Puerto También Construya Provincia

Voces de la Provincia es un espacio abierto creado por la Fundación Soñar Santo Domingo para publicar las reflexiones, propuestas y opiniones de personas que contribuyen al debate público sobre el presente y el futuro de nuestra provincia. Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor.

Por Manuel Palominos Perez / Concejal de San Antonio

Cuando hablamos del Puerto de San Antonio solemos hacerlo desde una perspectiva nacional. Es natural. Se trata del principal puerto de Chile y una infraestructura estratégica para el comercio exterior, el crecimiento económico y la competitividad del país.

Pero quienes vivimos en esta provincia sabemos que el puerto también tiene otra dimensión. Es parte de nuestra vida cotidiana. Convivimos con su crecimiento, con los desafíos que genera para la infraestructura, la conectividad, la seguridad, el medio ambiente y la planificación urbana. Somos el territorio donde esa actividad ocurre.

Por eso creo que ha llegado el momento de abrir una conversación que considero necesaria: ¿cómo hacemos para que el desarrollo del principal puerto de Chile también contribuya, de manera permanente, al desarrollo de la provincia que lo alberga?

El origen de una propuesta

Esta reflexión nació durante una sesión en Octubre de 2025 del Concejo Municipal de San Antonio, cuando se debatía la posibilidad de solicitar la creación de un royalty portuario.

En esa oportunidad manifesté que compartía plenamente el objetivo de que las comunas portuarias recibieran una compensación justa por los impactos que genera esta actividad. Sin embargo, también sostuve que el camino para lograrlo debía ser distinto.

Siempre he creído que las buenas ideas también deben recorrer el camino correcto.

Las transformaciones importantes deben construirse respetando nuestra institucionalidad. No basta con perseguir un objetivo legítimo; también importa la forma en que queremos alcanzarlo.

Fue precisamente esa convicción la que dio origen a la propuesta que hoy quiero compartir con ustedes.

No más impuestos. Una mejor distribución.

Quiero ser muy claro respecto de este punto.

No propongo crear un nuevo impuesto.

No propongo establecer un royalty adicional.

No propongo aumentar los costos de la actividad portuaria.

Chile necesita un puerto competitivo. Nuestro desarrollo económico depende, en buena medida, de ello.

Mi propuesta apunta en una dirección diferente.

La actividad portuaria ya genera importantes recursos que ingresan al Estado. Entre ellos se encuentran los cánones asociados a las concesiones portuarias y otros ingresos derivados de la operación de los terminales administrados por la Empresa Portuaria San Antonio.

La pregunta que debemos hacernos es simple.

¿Es posible que una parte de esos recursos, que hoy ingresan íntegramente al erario nacional, pueda retornar al territorio donde se generan para financiar proyectos que mejoren la calidad de vida de sus habitantes?

No se trata de crear nuevos recursos.

Se trata de distribuir mejor una parte de los recursos que ya existen.

Justicia territorial

Quienes vivimos en las comunas portuarias realizamos una contribución permanente al desarrollo de Chile.

Nuestro territorio sostiene una actividad económica de importancia nacional.

Por eso considero razonable abrir una discusión sobre la forma en que ese aporte puede traducirse también en beneficios concretos para nuestras comunidades.

No estamos pidiendo un privilegio.

No estamos pidiendo un trato especial.

Estamos planteando una idea de justicia territorial.

Si el puerto de San Antonio y la provincia realizan un aporte estratégico al país, resulta legítimo preguntarse cómo parte de ese valor puede contribuir también al desarrollo local.

Pensar en toda la provincia

Este debate tampoco debe limitarse únicamente a la comuna de San Antonio.

El puerto genera oportunidades, pero también desafíos que alcanzan a toda la provincia.

San Antonio, Santo Domingo, Cartagena, El Tabo, El Quisco y Algarrobo forman parte de un mismo territorio que comparte infraestructura, movilidad, empleo, servicios y proyecciones de desarrollo.

Por eso creo que cualquier mecanismo que eventualmente se establezca debe tener una mirada provincial.

No se trata de repartir recursos entre comunas.

Se trata de construir una visión compartida de desarrollo para un territorio que enfrenta desafíos comunes.

Gobernanza y transparencia

Naturalmente, una propuesta como ésta plantea muchas preguntas.

¿Quién administraría esos recursos?

¿Cómo se distribuirían?

¿Qué proyectos podrían financiarse?

¿Qué criterios garantizarían equidad, eficiencia y transparencia?

Esas preguntas deben responderse antes de cualquier implementación.

Precisamente por eso he planteado la necesidad de construir un sistema de gobernanza sólido, con reglas claras, criterios técnicos y mecanismos de control que entreguen confianza a la ciudadanía.

Los recursos públicos siempre deben administrarse con responsabilidad.

Del debate a la acción institucional

Lo que comenzó como una reflexión durante el debate sobre el royalty portuario no quedó solamente en una intervención dentro del Concejo Municipal.

Posteriormente, el propio Concejo acordó solicitar formalmente al Presidente de la República que evaluara la posibilidad de redistribuir parte de los recursos económicos que genera la actividad portuaria de San Antonio, de manera que una proporción de aquellos ingresos que hoy recibe el Estado pueda revertirse en beneficio directo del territorio donde se originan.

Valoro ese paso porque demuestra que esta conversación dejó de ser una opinión individual para transformarse en un tema de interés público que merece ser estudiado con seriedad.

Mirar el Puerto Exterior con una nueva perspectiva

Durante los próximos años presenciaremos uno de los proyectos de infraestructura más importantes de la historia reciente de Chile: el desarrollo del Puerto Exterior.

Esa obra transformará profundamente nuestra provincia.

Precisamente por eso creo que hoy es el momento adecuado para discutir cómo queremos relacionarnos con ese crecimiento.

No basta con celebrar las inversiones.

También debemos pensar cómo ese desarrollo puede traducirse en mejores ciudades, mejores espacios públicos, mayor seguridad, mejor conectividad y nuevas oportunidades para las futuras generaciones.

Una conversación que ya comenzó

No pretendo afirmar que esta propuesta tenga todas las respuestas.

Al contrario.

Creo que recién estamos comenzando un debate que deberá enriquecerse con el aporte de autoridades, especialistas, académicos, representantes del mundo portuario y, sobre todo, de la ciudadanía.

Estoy convencido de que Chile puede seguir fortaleciendo su principal puerto sin perder de vista a las comunidades que lo hacen posible.

Porque el verdadero éxito del Puerto de San Antonio no debería medirse únicamente por las toneladas de carga que moviliza o por el tamaño de sus inversiones.

También debería medirse por su capacidad para generar prosperidad, oportunidades y calidad de vida para las personas que viven en la provincia que, día a día, sostiene su desarrollo.

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